reconocen esta doble tradición, la una descendiente de Egipto, Caldea y Grecia, la otra de los israelitas, y afirman que es de esta última fuente de donde deriva su sistema.
Pues después de trazar su origen desde Adán, Noé, Enoc y Abraham, proceden a mostrar su línea de descendencia a través Moisés, David y Salomón; la descendencia de Salomón es, de hecho, reconocida oficialmente por el Arte y forma parte de las instrucciones para los candidatos a la iniciación en el primer grado.
Pero, como ya hemos visto, esta es la genealogía exacta atribuida a la Cábala por los judíos. Además, la masonería moderna está edificada íntegramente sobre la leyenda salomónica, o más bien hiramítica. Por el bien de los lectores no familiarizados con el ritual de la masonería, es necesario ofrecer aquí un breve résumé de esta «Gran Leyenda».
Salomón, al construir el Templo, empleó los servicios de cierto artesano en bronce, llamado Hiram, hijo de una viuda de la tribu de Neftalí, el cual le fue enviado por Hiram, rey de Tiro.
Esto es cuanto sabemos por el Libro de los Reyes, pero la leyenda masónica continúa relatando que Hiram, el hijo de la viuda, a quien se alude como Hiram Abiff y se describe como el maestro constructor, tuvo un final trágico.
Con el fin de preservar el orden, los masones que trabajaban en el Templo fueron divididos en