ocultas en todas direcciones. En 1760, dom Pernetti fundó su secta de los «Illuminés d'Avignon» en dicha ciudad, declarándose a sí mismo gran iniciado de la masonería y enseñando las doctrinas de Swedenborg. Más tarde, cierto Chastanier fundó los «Illuminés Théosophes», una versión modificada del rito de Pernetti; y en 1783 el marqués de Thomé inició una variedad purificada del swedenborgianismo bajo el nombre de «Rito de Swedenborg».
Debajo de todas estas sectas ocultas se halla una fuente de inspiración común: la Cábala pervertida y mágica de los judíos, ese conglomerado de imaginaciones teosóficas descabelladas y supersticiones bárbaras fundado en antiguos cultos paganos y acrecentado a lo largo de diecisiete siglos por sucesivas generaciones de ocultistas judíos.
Esta influencia se percibe de manera muy particular en las diversas formas del grado de Rosa-Cruz, que en casi todas estas asociaciones constituye el grado supremo y más secreto. El ritual de «la eminente Orden de los Caballeros del Águila Negra o Soberanos de la Rosa-Cruz», un documento secreto e inédito del siglo XVIII, que difiere por completo de los rituales publicados, explica que nadie puede alcanzar el conocimiento de las ciencias superiores sin las «Clavicules de Salomon», cuyos verdaderos secretos nunca se plasmaron en la imprenta y que, según se dice, contiene la totalidad de la ciencia cabalística.
El catecismo de este mismo grado trata principalmente de la transmutación de los metales, la Piedra Filosofal,