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nydus/Secret Societies and Subversive MovementsPublic
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Prefacio

jamás ha disputado. Pero, al igual que las escuelas de filósofos, esta súbita cosecha de magos se presenta siempre como un crecimiento esporádico provocado por la sociedad ociosa y curiosa de la época.

Lo importante es comprender que, así como los filósofos eran todos masones, los principales magos no solo eran masones, sino miembros de sociedades secretas ocultistas. Por consiguiente, no es como charlatanes aislados, sino como agentes de algún poder oculto, como debemos considerar a los hombres que vamos a examinar brevemente a continuación.

Uno de los primeros en aparecer en el campo fue Schroepfer, un dueño de café de Leipzig, quien declaró que nadie podía ser un verdadero francmasón sin practicar la magia.

Por consiguiente, se proclamó a sí mismo «reformador de la masonería» y estableció una logia en su propia casa con un rito basado en el grado de Rosa-Cruz con el propósito de evocar espíritus.

Las reuniones se celebraban en plena noche, cuando por medio de luces cuidadosamente dispuestas, espejos mágicos y posiblemente electricidad, Schrepfer se ingeniaba para producir apariciones que sus discípulos —bajo los efectos de un ponche fuerte— tomaban por visitantes del otro mundo.

Al final, Schropfer, enloquecido por sus propios ensalmos, se voló los sesos en un jardín cercano a Leipzig.

Según Lecouteulx de Canteleu, fue Schropfer quien indoctrinó al famoso «Conde de Saint-Germain», «El Maestro» de nuestras modernas logias masónicas mixtas.

La identidad de este

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