profunda de la magia.
Según Huysmans, Gilles de Rais se había mantenido hasta este momento como un místico cristiano bajo la influencia de Juana de Arco, pero tras la muerte de esta —posiblemente por desesperación— se entregó a los poderes de las tinieblas. Los evocadores de Satanás acudieron entonces en masa desde todas partes, entre ellos Prelati, un italiano, que distaba mucho de ser el viejo y arrugado hechicero de la tradición, sino un hombre joven y atractivo de modales encantadores. Pues era de Italia de donde procedían los más hábiles adeptos al arte de la alquimia, la astrología, la magia y la evocación infernal, que se extendieron por Europa, particularmente por Francia.
Bajo la influencia de estos iniciadores, Gilles de Rais firmó una carta al diablo en un prado cercano a Machecoul pidiéndole «conocimiento, poder y riquezas», y ofreciendo a cambio todo lo que se le pudiera pedir, con la excepción de su vida o su alma. Pero a pesar de esta súplica y de un pacto firmado con la sangre del autor, no se produjo ninguna aparición satánica.
It was then that, becoming still more desperate, Gilles de Rais had recourse to the abominations for which his name has remained infamous--still more frightful invocations, loathsome debaucheries, perverted vice in every form, Sadic cruelties, horrible sacrifices, and, finally, holocausts of little boys and girls collected by his agents in the surrounding country