Filósofo", y se dice que este libro real pasó más tarde a poder del Cardenal Richelieu.
Fue asimismo de un judío florentino, Alemanus o Datylus, de quien Pico della Mirandola, el místico del siglo quince, recibió instrucción en la Cábala y creyó haber descubierto en ella las doctrinas del cristianismo. Esto deleitó al papa Sixto IV, quien ordenó entonces que los escritos cabalísticos fuesen traducidos al latín para el uso de los estudiantes de teología.
Al mismo tiempo, la Cábala fue introducida en Alemania por Reuchlin, quien había aprendido hebreo del rabino Jacob b. Jechiel Loans, médico de la corte de Federico III, y en 1494 publicó un tratado cabalístico titulado De Verbo Mirifico, en el que demostraba que toda la sabiduría y la verdadera filosofía provienen de los hebreos.
Una considerable alarma parece, sin embargo, haber sido creada por la difusión de la literatura rabínica, y en 1509 un judío convertido al cristianismo, llamado Pfefferkorn, persuadió al emperador Maximiliano I para que quemara todos los libros judíos excepto el Antiguo Testamento. Reuchlin, consultado sobre este asunto, aconsejó únicamente la destrucción del Toledot Yeshu y del Sepher Nizzachon del rabino Lipmann, porque estas obras "estaban llenas de blasfemias contra Cristo y contra la religión cristiana", pero instó a la preservación del resto.
En esta defensa de la literatura judía contó con el apoyo del duque de Baviera, quien lo nombró profesor en Ingolstadt,