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nydus/Secret Societies and Subversive MovementsPublic
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Prefacio

cultos, mas ¿muestran los panfletos emanados de la Fraternidad prueba alguna de un conocimiento superior?

«Las Bodas Químicas de Christian Rosenkreutz», que apareció en 1616, ciertamente parece ser el más puro sinsentido —imaginaciones mágicas de la laya más pueril—, y el propio señor Waite observa que la publicación de la Fama y la Confessio Fraternitalis no añadirá un nuevo brillo a la reputación de los rosacruces:

Estamos acostumbrados a considerar a los adeptos de la Cruz Rosada como seres de sublime elevación y poderes físicos sobrenaturales, amos de la Naturaleza, monarcas del mundo intelectual.... Pero aquí, en sus propios manifiestos reconocidos, se confiesan a sí mismos como una mera ramificación teosófica de la herejía luterana, reconociendo la supremacía espiritual de un príncipe temporal y llamando al Papa anticristo.... Los hallamos desmedidos en su lenguaje, rabiosos en sus prejuicios religiosos y, en vez de alzarse como gigantes por encima del promedio intelectual de su época, los vemos zarandeados por las mismas pasiones e identificados con todas las opiniones de los hombres que los rodeaban. La voz que nos habla tras la máscara mística de la Rosa-Cruz no proviene de un trono intelectual....

Y tanto para los rosacruces como «sociedad erudita».

¿Qué hay, pues, de su pretensión de ser un cuerpo cristiano? El estudiante rosacruz de la Cábala, Julius Sperber, en su Eco de la Hermandad Divinamente Iluminada de la Admirable Orden de la R.C. (1615), ha indicado el lugar asignado a Cristo

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