creían el «pueblo singular amado de manera especial por los dioses».
Pero en las manos de los judíos esta creencia se convirtió en una pretensión al disfrute exclusivo del favor divino. Según el Zohar, «todos los israelitas tendrán una parte en el mundo venidero», y al llegar allí no serán entregados como los goyim (o razas no judías) a las manos del ángel Douma y enviados al infierno.
En verdad alos goyim se les niegan incluso los atributos humanos. Así, el Zohar explica de nuevo que las palabras de la Escritura «Jehová Dios hizo al hombre» significan que Él hizo a Israel.
El tratado rabínico del siglo XVII Emek ha Melek observa: "Nuestros rabinos de bendita memoria han dicho: 'Vosotros, los judíos, sois hombres debido al alma que tenéis del Hombre Supremo (es decir, Dios). Pero las naciones del mundo no son llamadas hombres porque no tienen, del Santo y Supremo Man, el Neschama (o alma gloriosa), sino que tienen el Nephesch (alma) de Adam Belial, es decir, el hombre malicioso e innecesario, llamado Sammael, el Diablo Supremo'".
De conformidad con esta actitud exclusiva hacia el resto del género humano, la idea mesiánica que constituye el tema dominante de la Cábala se pone al servicio exclusivamente de intereses judíos. Sin embargo, en sus orígenes esta idea posiblemente no fuera judía.
Los creyentes en una antigua tradición secreta, común a otras razas además de los