von Hammer, y recalcado además por el masón Clavel:
Los historiadores orientales nos muestran, en diferentes épocas, a la Orden de los Templarios manteniendo relaciones íntimas con la de los Asesinos, e insisten en la afinidad que existía entre ambas asociaciones. Observan que habían adoptado los mismos colores, el blanco y el rojo; que tenían la misma organización, la misma jerarquía de grados, siendo los de *fedavi*, *refik* y *dai* en una los equivalentes a los de novicio, profeso y caballero en la otra; que ambas conspiraban para la ruina de las religiones que profesaban en público, y que, por último, ambas poseían numerosos castillos, los primeros en Asia y los segundos en Europa.<sup></sup>
Pero a pesar de estas semejanzas externas, no se desprende de las confesiones de los Caballeros que la doctrina secreta de los templarios fuera la de los asesinos o la de ninguna secta ismaelita por la cual, de acuerdo con el islamismo ortodoxo, Jesús fuera considerado abiertamente como un profeta, aunque, en secreto, se inculcara la indiferencia hacia toda religión.
Los templarios, por lo que se ha podido averiguar, eran deístas anticristianos; Loiseleur considera que sus ideas derivaban de dualistas gnósticos o maniqueos —cátaros, paulicianos o, más en particular, bogomilos, de los cuales debe darse aquí una breve explicación—.
Los paulicianos, que florecieron hacia el siglo