cinco diálogos sobre la masonería que dedicó al duque de Brunswick, Gran Maestre de todas las logias alemanas, y que tituló «Ernst und Falk: Gespräche fur Freimaurer».
La amistad de Lessing con Moses Mendelssohn ha dado pie a la popular teoría, carente sin embargo de pruebas reales, de que el filósofo judío de Berlín proporcionó la inspiración para el personaje de Natán, pero ¿no podría habérsela proporcionado igualmente el taumaturgo de Brunswick?
Sin embargo, en el caso de los diálogos se deja menos lugar a dudas. A Falk se le menciona por su nombre y se le presenta como iniciado en los más altos misterios de la masonería. Esto, por supuesto, no lo explican los comentaristas de Lessing, quienes no dan ninguna pista sobre su identidad.
Es evidente que Lessing cometió un enorme error al dejar salir así de la bolsa a un gato tan importante, pues tras la publicación de los primeros tres diálogos y mientras los dos últimos circulaban en privado en manuscrito entre los masones, una orden del duque de Brunswick prohibió su publicación por considerarlos peligrosos. A pesar de esta prohibición, el resto de la serie fue impreso, aunque sin el permiso de Lessing, en 1870 con un prólogo de una persona anónima que se describía a sí misma como no masón.
Los diálogos entre Ernst y Falk arrojan una luz curiosa sobre las influencias que