de los masones no sabe ni le importa saber nada acerca de la historia de su Orden, mientras que las autoridades masónicas están enteramente en desacuerdo sobre el asunto.
El Dr. Mackey admite que «el origen y la fuente de donde brotó por primera vez la institución de la masonería ha dado lugar a más divergencias de opinión y debate entre los estudiosos masones que cualquier otro tema en la literatura de la institución».
Tampoco se mantiene esta ignorancia meramente en los libros para el público general, ya que en aquellos dirigidos especialmente a la Orden y en los debates de las logias prevalece la misma diversidad de opiniones y no parece llegarse a conclusiones definitivas. Así, el Sr. Albert Churchward, un francmasón del trigésimo grado, que se lamenta del escaso interés que los masones en general prestan a este asunto, observa:
Hasta ahora ha habido tantas opiniones y teorías contradictorias en el intento de aportar el origen y el motivo de cómo, dónde y por qué vino a la existencia la Hermandad de la Francmasonería, y todas las «diferentes partes» y varios rituales de los «diferentes grados». Todo lo que se ha escrito sobre esto ha sido hasta ahora teorías, sin ningún hecho como fundamento.
En ausencia, por lo tanto, de cualquier origen universalmente reconocido por la Orden, es sin duda lícito para la mente profana especular sobre el asunto y