verdades divinas o en cultos oscuros y abominables. ¿Quién sabe con qué fuerzas se le puede poner en contacto más allá del velo? La iniciación que conduce al uso de fuerzas espirituales, ya sean buenas o malignas, es capaz, por tanto, de elevar al hombre a mayores alturas o de degradarlo a profundidades más bajas de lo que jamás habría podido alcanzar permaneciendo en el plano puramente físico. Y cuando los hombres se unen así en asociaciones, se genera una fuerza colectiva que puede ejercer una influencia inmensa sobre el mundo circundante. De ahí la importancia de las sociedades secretas.
Dígase de una vez por todas, las sociedades secretas no siempre se han formado con propósitos malignos. Por el contrario, muchas han surgido de las más altas aspiraciones de la mente humana: el deseo de conocer las verdades eternas. El mal que surge de tales sistemas ha consistido por lo general en la perversión de principios que en su día fueron puros y santos.
Si no insisto más en este punto, es porque ya se ha consagrado una vasta literatura al tema, de modo que aquí solo es necesario tocarlo brevemente.
Ahora bien, desde los tiempos más remotos han existido grupos de Iniciados u "Hombres Sabios", que afirmaban estar en posesión de doctrinas esotéricas conocidas como los "Misterios", incapaces de ser comprendidas por el vulgo, y relativas al origen y fin del hombre, la