tanto más probable por la existencia de una tradición masónica en este sentido. Así, el Dr. Oliver cita un Informe de los Grandes Inspectores Generales en el siglo XIX que afirma que:
Durante las Cruzadas, en las que estuvieron presentes 27.000 masones, se descubrieron algunos manuscritos masónicos de gran importancia entre los descendientes de los antiguos judíos, y que otros documentos valiosos fueron hallados en diferentes períodos hasta el año de la Luz 5557 (es decir, 1553), época en la cual salió a la luz un registro en caracteres sirios, relativo a la más remota antigüedad, y del cual se desprendería que el mundo es muchos millares de años más antiguo de lo que indica el relato mosaico. Pocos de estos caracteres fueron traducidos hasta el reinado de nuestro ilustre e ilustradísimo Hermano Federico II, rey de Prusia, cuyo conocido celo por la Orden fue la causa de tantas mejoras en la Sociedad sobre la cual se dignó presidir.<sup></sup>
Sugiero, pues, que los documentos aquí mencionados y que contienen los secretos reivindicados por von Hundt pueden haber sido los publicados posteriormente por el Ordre du Temple en el siglo XIX, y que, de no ser auténticos, fueron obra de Voltaire, ayudado probablemente por un judío capaz de falsificar manuscritos siriacos.
Que Johnson era el judío en cuestión parece probable, puesto que Findel afirma categóricamente que la historia de la continuación de la Orden de los Caballeros Templarios fue obra suya.
Frederick, como sabemos,