y muchas herejías» que se le habían «confiado en secreto». Pero, para citar sus propias palabras:
Por no parecer ni probable ni creíble que hombres de semejante religión, de quienes se creía que a menudo derramaban su sangre y exponían frecuentemente sus personas al peligro de muerte por el nombre de Cristo, y que mostraban tan grandes y múltiples señales de devoción tanto en los oficios divinos como en los ayunos y en otras observancias devotas, fuesen tan olvidadizos de su salvación como para hacer tales cosas, no quisimos... dar oído a esta clase de insinuación... (*hujusmodi insinuacioni ac delacioni ipsorum ... aurem noluimus inclinare*).<sup></sup>
El rey de Francia, Felipe el Hermoso, que hasta entonces había sido amigo de los templarios, se alarmó y exhortó al papa a tomar medidas contra ellos; pero antes de que el papa pudiera averiguar más sobre el asunto, el rey se tomó la justicia por su mano e hizo arrestar a todos los templarios en Francia el 13 de octubre de 1307. Los siguientes cargos fueron formulados contra ellos por el inquisidor de Francia, ante quien fueron interrogados:
- La ceremonia de iniciación en su Orden iba acompañada de insultos a la cruz, la negación de Cristo y groseras obscenidades.
- La adoración de un ídolo que se decía que era la imagen del Dios verdadero.
- La omisión de las palabras de consagración en la misa.
- El derecho que los jefes laicos se arrogaban de dar la absolución.
- La autorización del vicio antinatural.
De todas estas infamias un gran número de caballeros, incluido Jacques du Molay, confesaron en términos