la excepción de los judíos, en no solo ser perdonados por sus riquezas, sino ensalzados como nobles víctimas de los prejuicios y la envidia.
- ¿Es meramente porque los templarios eran enemigos de la monarquía?
- ¿O se debe a que la revolución mundial, al tiempo que ataca a los propietarios privados de bienes, nunca se ha opuesto a las Finanzas Internacionales, particularmente cuando se combinan con tendencias anticristianas?
Es la continua defensa de los templarios la que, a juicio del presente autor, parece la prueba más convincente en su contra. Pues aun si uno los cree inocentes de los crímenes de los que se les acusa, ¿cómo es posible admirarlos en sus etapas posteriores?
El hecho que no se puede negar es que traicionaron sus obligaciones; que hicieron voto de pobreza y luego se volvieron no solo ricos, sino arrogantes; que hicieron voto de castidad y se hicieron notoriamente inmorales.
¿Se pasan por alto entonces todas estas cosas porque los templarios formaron un eslabón en la cadena de la revolución mundial?
A esta distancia temporal, la culpabilidad o la inocencia de los templarios probablemente nunca se establezcan de manera concluyente en ningún sentido; sobre la masa de pruebas contradictorias que nos ha legado la historia, nadie puede pronunciar un juicio definitivo.
Sin pretender dogmatizar sobre la cuestión, sugeriría que la verdadera verdad puede ser que los Caballeros eran a la vez inocentes y culpables,