miras de interés... sin ningún entendimiento ni acuerdo común»; además, de las crueles persecuciones sufridas a manos de los jesuitas, «que esperaban al menos tener el control de los artículos sobre teología», y finalmente de la tiránica supresión de la gran obra debido a las tendencias anticristianas que estos mismos artículos mostraban.
He aquí otra luz sobre el asunto.
En el famoso discurso del caballero Ramsay ya citado, que fue pronunciado en la Gran Logia de París en 1737, aparece el siguiente pasaje:
La cuarta cualidad que se exige en nuestra Orden es el gusto por las ciencias útiles y las artes liberales. Así, la Orden exige de cada uno de vosotros que contribuya, mediante su protección, generosidad o trabajo, a una vasta obra a la que ninguna academia puede bastar, porque estando todas estas sociedades compuestas por un número muy pequeño de hombres, su labor no puede abarcar un objeto tan extenso. Todos los Grandes Maestros en Alemania, Inglaterra, Italia y en otros lugares exhortan a todos los sabios y a todos los artesanos de la Fraternidad a unirse para suministrar los materiales de un Diccionario Universal de todas las artes liberales y ciencias útiles; exceptuando únicamente la teología y la política. La obra ya ha sido comenzada en Londres, y mediante las uniones de nuestros hermanos podrá llevarse a término en pocos años.<sup></sup>
Así que después de todo no fue ningún librero emprendedor, ningún filósofo de brillante inspiración, quien concibió la idea de la Encyclopédie, sino una poderosa organización internacional capaz de emplear los servicios