que produce, si no una continuación, al menos un renacimiento periódico de las mismas ideas. El Dr. Oliver, en efecto, admite la afiliación entre la fraternidad del siglo XVII y el grado del siglo XVIII, y tras señalar que la primera indicación del grado de Rosa-Cruz aparece en la Fama Fraternitatis en 1613, continúa diciendo:
Se conoció mucho antes, aunque probablemente no como un grado de la Masonería, pues existió como ciencia cabalística desde los tiempos más antiguos en Egipto, Grecia y Roma, así como entre los judíos y los moros en tiempos más recientes, y en nuestro propio país los nombres de Roger Bacon, Fludd, Ashmole y muchos otros se encuentran en su lista de adeptos.<sup></sup>
El Dr. Mackey, al citar este pasaje, observa que «Oliver confunde la Rosa-Cruz masónica con los Rosacruces alquímicos», y procede a ofrecer un relato del grado de Rosa-Cruz tal como se practica en Inglaterra y América, el cual describe con acierto como «en el sentido más estricto un grado cristiano». Pero el punto que el Dr. Mackey pasa por alto es