oro sin ninguna garantía de que el cuerpo de la gallina permanecería en su poder?
Nuevamente, si, como se nos dice, el papa suprimió la Orden para complacer al rey, ¿por qué habría de habérsele opuesto en todo el propósito que el rey tenía en vista? ¿No cabría esperar airadas protestas por parte de Felipe al verse así privado del botín que tanto le había costado conseguir?
Pero, por el contrario, lo encontramos completamente de acuerdo con el Papa sobre este asunto. En noviembre de 1309, Clemente V declaró claramente que «Felipe el Ilustre, rey de Francia», a quien se le habían expuesto los hechos relativos a los templarios, «no actuaba impulsado por la avaricia, ya