es simplemente un intento de mistificación ideado para suscitar curiosidad.
El escritor observa aquí que sería indiscreto decir más, pero en otra parte arroja una pista que puede tener cierta relación con el asunto, pues en su artículo sobre los Templarios dice que tras la supresión de la Orden, esta fue revivida de una forma más secreta y subsiste hasta el día de hoy. Esto coincidiría exactamente con la afirmación de Mirabeau de que los rosacruces no eran sino la Orden de los Templarios perpetuada en secreto.
Además, como veremos más adelante, según una leyenda conservada por la Real Orden de Escocia, el grado de la Cruz Rosada había sido instituido por dicha Orden en conjunción con los Templarios en 1314, y ciertamente sería una coincidencia notable que un hombre que llevaba el nombre de Rosenkreutz hubiera inaugurado una sociedad, fundada, al igual que los Templarios, en doctrinas secretas orientales durante el transcurso del mismo siglo, sin que existiera conexión alguna entre ambas.
Yo sugeriría, pues, que Christian Rosenkreutz fue un personaje puramente mítico, y que toda la leyenda relativa a sus viajes fue inventada para disimular las fuentes reales de donde los rosacruces obtuvieron su sistema, el cual parecería haber sido un compuesto de antiguas doctrinas esotéricas, de magia árabe y siria, y de cábala judía, heredado en parte de los templarios pero reforzado por el contacto directo con judíos