de sus contemporáneos».
Pero el más importante de estos grupos cabalísticos fue el de los frankistas, a quienes a veces se conocía como los zoharistas o los iluminados, debido a su adhesión al Zohar o libro de la Luz, o en su lugar de nacimiento, Podolia, como los zebistas shabbethianos, por su lealtad al falso Mesías del siglo anterior; una herejía que se había «mantenido viva en círculos secretos que tenían algo afín a una organización masónica».
El fundador de esta secta fue Jacob Frank, un destilador de aguardiente profundamente versado en las doctrinas de la Cábala, quien en 1755 reunió en torno a sí a un numeroso séquito en Podolia y vivió con un estilo de magnificencia oriental, sostenido por una inmensa riqueza cuyo origen nadie llegó a descubrir jamás.
La persecución a la que fue sometido por los rabinos llevó al clero católico a defender su causa, tras lo cual Frank se puso bajo la protección del obispo de Kaminick y quemó públicamente el Talmud, declarando que solo reconocía el Zohar, el cual, según él, admitía la doctrina de la Trinidad. Así, los zoharistas «afirmaban que consideraban al Mesías-Libertador como una de las tres divinidades, pero omitían precisar que por Mesías se referían a Shabbethai Zebi».
El obispo fue al parecer engañado por esta maniobra, y en 1759 los zoharistas se declararon convertidos al cristianismo y fueron bautizados, incluido el propio Frank,