ver mediante qué imperceptibles innovaciones lograron sustituir la instrucción de los templarios por su catecismo».
Otros escritores continentales afirman de nuevo que Cromwell, el archienemigo de la Iglesia católica, era «un alto iniciado de los misterios masónicos» y utilizó el sistema para su propia elevación al poder; añaden además que se vio superado por los Niveladores; que esta secta, cuyo nombre sugiere ciertamente una inspiración masónica, adoptó como símbolos la escuadra y el compás y, en su reivindicación de la igualdad real, amenazó la supremacía del usurpador. Por último, se dice que Elias Ashmole, el rosacruz realista, volvió el sistema masónico contra Cromwell, de modo que hacia finales del siglo XVII la Orden se sumó a la causa de los Estuardo.
Pero todo esto es pura especulación que no descansa sobre ninguna base de hechos conocidos. La acusación de que los jesuitas utilizaron el sistema de la Rosa-Cruz como fachada para intrigas políticas es calificada por el rosacruz Eliphas Lévi como el resultado de la ignorancia, que «se refuta a sí misma». Es significativo observar que esta procede principalmente de Alemania y de los Illuminati; el príncipe de Hesse era miembro de la Stricte Observance y Mirabeau era un illuminatus en el momento en que escribió el pasaje citado anteriormente.
Que en el siglo XVII ciertos jesuitas desempeñaron el papel de intrigantes políticos, supongo que apenas sus amigos más