bien se desvanece como un meteoro, lo que, según la fantasía poética de los novelistas, nos autorizaría a declararlo inmortal».
Curioso es observar que los ocultistas modernos, al tiempo que atribuyen tanta importancia a Saint-Germain y a la leyenda de su inmortalidad, no hacen mención alguna de Altotas, quien parece haber sido mucho más notable. Pero, una vez más, debemos recordar: «Es regla invariable de las sociedades secretas que los verdaderos autores nunca se muestran».
Si, por tanto, Kölmer era la misma persona que Altotas, parecería no haber sido judío ni cabalista, sino un iniciado de alguna sociedad secreta de Oriente Medio, posiblemente un ismailí. Lecouteulx de Canteleu describe a Altotas como un armenio y dice que