hecho incontrovertible es que en la lista de francmasones y rosacruces ingleses encontramos hombres que pertenecían a ambas Órdenes y, entre estos, dos que contribuyeron en gran medida a las constituciones de la francmasonería inglesa.
El primero de ellos es Robert Fludd, a quien el Sr. Waite describe como «la figura central de la literatura rosacruz, ... un gigante intelectual, ... un hombre de inmensa erudición, de mente exaltada y, a juzgar por sus escritos, de extrema santidad personal. Ennemoser lo describe como uno de los discípulos más distinguidos de Paracelso...».
Yarker añade esta pista: «En 1630 encontramos a Fludd, el jefe de los rosacruces, utilizando un lenguaje arquitectónico, y existen pruebas de que su Sociedad estaba dividida en grados, y por el hecho de que la Compañía de Masones de Londres tuviera una copia de las obligaciones masónicas "presentada por el Sr. fflood", podemos suponer que era francmasón antes de 1620».
Un enlace aún más importante es Elias Ashmole, el anticuario, astrólogo y alquimista, fundador del Museo Ashmolean de Oxford, que nació en 1617. Rosacruz confeso y, como hemos visto, también francmasón, Ashmole desplegó una gran energía en la reconstitución del Gremio; se dice que perfeccionó su organización, que le añadió nuevos símbolos místicos y, según Ragon, fue él quien redactó el ritual de los tres grados actuales del Gremio —Aprendiz Entrado, Compañero y Maestro Masón—, que fue adoptado por la Gran