visible en la religión mandea.
"Es esencialmente del tipo del antiguo gnosticismo, cuyos vestigios se encuentran en el Talmud, el Midrash y, de una forma modificada, en la Cábala posterior."
Puede considerarse, por tanto, como seguro que mucho antes de la época de las Cruzadas existía una secta que correspondía a la descripción de los ioanitas dada por Eliphas Lévi, en cuanto a que era cabalística, anticristiana, aunque supuestamente fundada en las doctrinas de uno de los san Juan. Si fue por esta secta como los templarios fueron inoctrinados, debe seguir siendo una cuestión abierta.
M. Matter objeta que la evidencia que falta para tal conclusión radica en el hecho de que los templarios no expresaron ninguna reverencia particular por San Juan; pero Loiseleur afirma que los templarios sí preferían el Evangelio de San Juan al de los otros evangelistas, y que las modernas logias masónicas que afirman descienden de los templarios poseen una versión especial de este Evangelio que se dice fue copiada del original en el monte Athos.
También se dice que los «Bafometes» se conservaban en las logias masónicas de Hungría, donde una forma degradada de masonería, conocida como masonería joanita, sobrevive hasta nuestros días. Si la herejía templaria era la de los joanitas, la cabeza en cuestión podría representar posiblemente la de San Juan Bautista, lo que coincidiría con la teoría de que la palabra Bafomet se derivaba de vocablos