conservo el nombre y lo sustituyo por la Razón».
Pero este es, por supuesto, solo el secreto de lo que Weishaupt llama la «masonería verdadera» en contraposición a la de tipo oficial, a la que considera totalmente desprovista de luces:
"De no haber permanecido los nobles y elegidos en un segundo plano... una nueva depravación se habría desatado en el género humano, y a través de regentes, sacerdotes y masones, la razón habría sido desterrada de la tierra."