CodalSearch this book — or all of Codal…⌘K
nydus/Paradise LostPublic
Página 106 de 335
Table of Contents

Libro IV

sustancia espiritual con barrera corpórea. Mas si dentro del circuito de estos paseos, bajo cualquier forma, se oculta aquel de quien hablas, al alba de mañana lo sabré”.

Así prometió él; y Uriel a su puesto regresó por aquel rayo brillante, cuya punta elevada lo llevó en pendiente hacia el sol, caído ya bajo las Azores; ya fuese que el orbe primero, con rapidez increíble, hubiera rodado hasta allí en su curso diurno, o que esta Tierra menos voluble, en vuelo más corto hacia el este, lo hubiera dejado allí, vistiendo con púrpura y oro reflejados las nubes que en su trono occidental aguardan.

Llegaba ahora la Tarde quieta, y el Crepúsculo gris con su sobria librea lo había cubierto todo; el silencio la acompañaba; pues bestias y aves, aquellas en su lecho de hierba, éstas en sus nidos, se habían ocultado, salvo el insomne ruiseñor; ella toda la noche cantaba su amoroso tema: el silencio complacido estaba. Ya resplandecía el firmamento con vivos zafiros; Héspero, que guiaba la hueste estrellada, brillaba con más fuerza, hasta que la Luna, alzándose en nublada majestad, por fin, reina aparente, desveló su luz sin par, y sobre la oscuridad arrojó su manto de plata; cuando Adán habló así a Eva:

106