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nydus/Paradise LostPublic
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Poema 12

un negro abismo bituminoso brota de bajo tierra, la boca del Infierno. De ladrillo y de tal materia se disponen a construir una ciudad y una torre cuya cúspide llegue al Cielo; y a hacerse un nombre, no sea que, dispersos lejos en tierras extranjeras, su memoria se pierda, sin importarles la fama buena o mala.

Mas Dios, que a menudo desciende a visitar a los hombres invisible, y por sus moradas camina para observar sus obras, viéndolos pronto, baja a ver su ciudad, antes de que la torre obstruya las torres del Cielo, y en burla pone sobre sus lenguas un espíritu vario, para borrar por completo su lengua nativa y, en su lugar, sembrar un estridente bullicio de palabras desconocidas. De pronto un hidiondo balbuceo se eleva fuerte entre los constructores; cada uno a otro llama, sin ser entendido, hasta que roncos y llenos de furia, como burlados, montan en cólera. Gran risa hubo en el Cielo, y al mirar abajo, para ver el extraño alboroto y oír el estruendo; así fue dejada la obra ridícula, y el trabajo llamado Confusión."

A lo que Adán, con padreño enojo, así:

“¡Oh hijo execrable, aspirar así por encima de sus hermanos, arrogándose una autoridad usurpada, no dada por Dios! Él nos dio dominio absoluto solo sobre la bestia, el pez, el ave; ese derecho lo poseemos por su donación; mas no hizo a ningún hombre señor de otros hombres; tal título se lo reservó para sí, dejando al humano libre del humano. Empero este usurpador, en su soberbia intromisión, no se detiene en el Hombre; su torre pretende el asedio y el desafío a Dios. ¡Desdichado hombre! ¿Qué alimento llevará allá arriba para sostenerse a sí mismo y a su ejército imprudente, donde el aire tenue sobre las nubes debilitará sus entrañas groseras y lo hará morir de hambre de aliento, si no de pan?”

A quien así Miguel:

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