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nydus/Paradise LostPublic
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Libro IX

—¿No te has extrañado, Adán, de mi tardanza? Te he echado de menos, y se me ha hecho largo el tiempo, privada de tu presencia; agonía de amor hasta ahora nunca sentida, ni volverá a serlo; pues jamás pienso probar, lo que temeraria e inexperta busqué, el dolor de la ausencia de tu vista. Pero extraña ha sido la causa, y maravillosa de oír.

Este árbol no es, según nos dicen, un árbol del peligro probado, ni el que abre el camino hacia el mal desconocido, sino de divina eficacia para abrir los ojos y hacer dioses a quienes lo prueban; y tal se ha demostrado al probarlo. La Serpiente sabia, o no tan reprimida como nosotros, o desobediente, ha comido del fruto, y se ha vuelto, no muerta, como se nos amenaza, sino desde entonces dotada de voz humana y sentido humano, razonando con admiración, y conmigo ha prevalecido de tal modo y tan persuasivamente, que yo también he probado, y también he hallado que los efectos se corresponden: mis ojos abiertos, tenues antes, mis ánimos dilatados, mi corazón más ancho, y creciendo hacia la divinidad; lo cual por ti principalmente busqué, y sin ti puedo desdeñar.

Pues cuanto bien poseo, en ti lo tengo; tedioso, si no es tuyo, y odioso en breve. Gusta tú, pues, también, para que un mismo hado nos una, un mismo gozo y un amor igual; no sea que, al no gustar tú, distinta suerte nos separe, y yo entonces muy tarde renuncie a la divinidad por ti, cuando el hado ya no lo permita.

Así Eva con semblante alegre su historia contó; pero en su mejilla la fiebre febril brillaba encendida.

Por otro lado, Adán, tan pronto oyó El fatídico ultraje cometido por Eva, atónito, Inmóvil se quedó y pálido, mientras un frío horror Le recorría las venas y se le aflojaban las articulaciones;

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