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nydus/Paradise LostPublic
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Libro X

Para el cual Jamás hallará pareja idónea, sino aquella Que alguna desgracia le depare, o un error; O a quien más desea rara vez conseguirá, Por la obstinación de ella, sino que la verá ganada Por alguien mucho peor, o, si ella ama, retenida Por los padres; o a su elección más feliz demasiado tarde Encontrará, ya unida y atada en matrimonio A un cruel adversario, su odio o su vergüenza: Lo cual infinita calamidad causará A la vida humana, y confundirá la paz doméstica."

No añadió más, y de ella se apartó; mas Eva, no así rechazada, con lágrimas que no cesaban de fluir, y los cabellos todos desordenados, a sus pies cayó humilde y, abrazándolos, suplicó su paz, y de este modo prosiguió su queja:

“¡No me desampares así, Adán! Testigo sea el Cielo del amor sincero y la reverencia que en mi corazón te tengo, y sin saber he ofendido, ¡infelizmente engañada! Tu suplicante te ruego, y me abrazo a tus rodillas; no me prives de aquello en que vivo, de tus dulces miradas, de tu ayuda, de tu consejo en esta congoja extrema, mi única fuerza y sostén; desamparada de ti, ¿a dónde iré, cómo subsistiré? Mientras aún vivamos, apenas una breve hora tal vez, haya paz entre nosotros dos; uniéndonos ambos, así como unidos en la injuria, en una sola enemistad contra un enemigo por decreto expreso asignado a nosotros, la cruel Serpiente. No ejerzas sobre mí tu odio por esta desgracia acaecida; sobre mí, ya perdida, sobre mí, más que tú miserable. Ambos hemos pecado; pero tú contra Dios solamente; yo contra Dios y contra ti, y al lugar del juicio volveré, para allí con mis lamentos importunar al Cielo, a fin de que toda la sentencia, apartada de tu cabeza, recaiga sobre mí, causa única para ti de todo este dolor, sobre mí, solo sobre mí, justo objeto de Su ira”.

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