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nydus/Paradise LostPublic
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Poema 11

Adam bowed low; he, kingly, from his state Inclined not, but his coming thus declared:

“Adán, el alto mandato del cielo no necesita preámbulo: basta con que tus oraciones hayan sido escuchadas, y la Muerte, debida entonces por sentencia cuando transgrediste, privada de su presa por muchos días, que te fueron dados por gracia, en los cuales puedes arrepentirte, y cubrir un mal acto con muchas obras bien hechas. Bien puede entonces tu Señor, apaciguado, redimirte por completo de la rapaz pretensión de la Muerte; mas habitar por más tiempo en este Paraíso no lo permite: a removerte he venido, y a enviarte fuera del jardín, para labrar la tierra de donde fuiste tomado, suelo más apto”.

Él no añadió más; pues Adán, ante la nueva, con helado apretón de pesadumbre herido el corazón quedó, que todos sus sentidos paralizó; Eva, que oculta aún todo lo oyó, con audible lamento descubrió pronto el lugar de su retiro:

“¡Oh golpe inesperado, peor que el de la Muerte! ¿He de dejarte así, Paraíso? ¿Así he de dejarte, suelo natal, felices paseos y umbrías, digna morada de Dioses? Donde tenía la esperanza de pasar, tranquilo, aunque triste, el respiro de aquel día que ha de serex mortal para ambos.

Oh flores, que jamás en otro clima creceréis, mi temprana visita y mi última al atardecer, a las que crié con tierna mano desde el primer capullo en apertura, y os puse nombres, ¿quién ahora os elevará hacia el sol, u ordenará vuestras tribus, y os regará con la fuente ambrosíaca?

A ti, por fin, tálamo nupcial, por mí adornado con cuanto a la vista o al olfato era dulce, de ti, ¿cómo habré de partir, y a dónde descender a un mundo inferior, a este oscuro y salvaje? ¿Cómo respiraremos en otro aire menos puro, acostumbrados a frutos inmortales?»

A quien así el Ángel interrumpió clemente:

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