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nydus/Paradise LostPublic
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Libro VI

trompeta matutina: en armas quedaron de dorada panoplia, hueste refulgente, pronto reunidos; otros desde las colinas aurorales miraban alrededor, y exploradores de ligero arnés recorren cada costa, cada barrio, para divisar al distante enemigo, dónde alojado, o adónde huido, o si para el combate, en marcha o en alto. A él pronto encontraron bajo desplegados pabellones moviéndose cerca, en lento pero firme batallón; de vuelta con velocísima vela, Zofiel, de los querubines el de más rápida ala, vino volando, y en el aire a media altura exclamó en voz alta:

“‘¡Armaos, guerreros, armaos para el combate! El enemigo, a quien creíamos en fuga, nos ahorrará hoy una larga persecución; no temáis que huya; tan densa nube es la que se acerca, y veo reflejada en su rostro una lúgubre y firme resolución. Que cada uno se ajuste bien su cota adamantina, que cada uno se abroche el yelmo, que empuñe con fuerza su escudo redondo, llevándolo a la altura del pecho o en alto; pues hoy caerá sobre nosotros, si algo sé conjeturar, no una llovizna pasajera, sino una tormenta estridente de flechas armadas de fuego’”.

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