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nydus/Paradise LostPublic
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El discurso de Satanás

cuál es su poder, Y dónde su flaqueza, cómo acometerlas mejor, Por la fuerza o la astucia. Aunque el Cielo esté cerrado, Y el supremo Árbitro del Cielo esté seguro En su propia fuerza, este lugar puede hallarse expuesto, El confín último de su reino, encomendado A la defensa de quienes lo poseen; aquí tal vez, Algún acto ventajoso pueda lograrse Mediante un súbito asalto: ya sea con fuego del Infierno Devastar toda su creación, o poseerla Toda como nuestra, y expulsar, como fuimos expulsados, A los débiles habitantes; o si no expulsarlos, Seducirlos a nuestro bando, para que su Dios Resulte ser su enemigo, y con mano arrepentida Destruya sus propias obras. Esto superaría La venganza común, e interrumpiría su gozo Ante nuestra confusión, y elevaría nuestro gozo En su perturbación; cuando sus hijos predilectos, Arrojados de cabeza a compartir con nos, maldigan Su frágil origen y su ajada dicha, ¡Ajada tan pronto! Aconsejad si esto es digno De intentarse, o de sentarnos aquí en la oscuridad A incubar vanos imperios».

Así Beelzebú expuso su diabólico consejo, urdido primero por Satanás y en parte propuesto; pues

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