deseando la unión de lo puro con lo puro, ni precisan de vehículo refrenado como la carne al mezclarse con la carne, o el alma con el alma. Mas no puedo ya seguir; el sol poniente, más allá del Cabo verde de la Tierra y las islas verdaderas, Hespérico se oculta, mi señal de partir. ¡Sé fuerte, vive feliz y ama! Pero antes que a nada a Aquel a quien amar es obedecer, y guarda Su gran mandamiento; cuídate de que la pasión no incline tu juicio a hacer algo que de otro modo el libre albedrío no admitiría; la dicha o la desdicha tuya y de todos tus hijos en ti reposa; ¡guarda! Yo en tu perseverancia me regocijaré, y todos los Bienaventurados. Permanece firme; estar en pie o caer, libre en tu propio albedrío descansa. Perfecto por dentro, no requieres ayuda exterior; y toda tentación de transgredir repele.”
Así diciendo, se levantó; a quien Adán de este modo siguió con bendición:
«Ya que has de partir, ¡oh, celestial huésped, etéreo mensajero, enviado por Aquel cuya soberana bondad adoro! ¡Benigna y afable ha sido conmigo tu condescendencia, y será honrada por siempre con agradecida memoria; sé tú para el género humano siempre bueno y amigo, y vuelve a menudo!»
Así se despidieron: el Ángel hacia el Cielo por la espesa sombra, y Adán a su ramada.