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nydus/Paradise LostPublic
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Poema 11

vestimenta provocativa; al arpa cantaban suaves canciones amorosas, y en danza avanzaban. Los hombres, aunque graves, las miraron, y dejaron que sus ojos vagaran sin freno, hasta que, en la red amorosa velozmente apresados, les agradaron, y cada cual eligió su agrado.

Y de amor tratan ya, hasta que el astro de la tarde, Heraldo del amor, asomó; luego, abrasados, prenden la antorcha nupcial e invocan a Himeneo, por vez primera invocado en las bodas; con festín y música resuenan todas las tiendas.

Tan feliz entrevista, y tan propicio fin de amor y juventud no perdidos, cantos, guirnaldas, flores y embelesadoras sinfonías, cautivaron el corazón de Adán, pronto a inclinarse a admitir el deleite, la inclinación de la Naturaleza; lo cual expresó así:

“Verdadero abridor de mis ojos, primer Ángel bendito, mucho mejor parece esta visión, y más esperanza de días apacibles augura que aquellas dos pasadas: aquellas fueron de odio y de muerte, o de dolor mucho peor; aquí la Naturaleza parece cumplida en todos sus fines”.

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