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nydus/Paradise LostPublic
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Libro VIII

de conversar contigo aún más Me indujo. Como recién despierto de un profundo sueño, Suave sobre la hierba florida me hallé tendido, En balsámico sudor, que con sus rayos el sol Pronto secó, y de la vaho hmedo se alimentó. Directo hacia el Cielo mis ojos atónitos volví, Y contemplé un momento el amplio cielo, hasta que alzado Por rápido impulso instintivo brinqué, Como esforzándome hacia allá, y erguido Me puse sobre mis pies. A mi alrededor vi Colina, valle, y sombríos bosques, y llanuras soleadas, Y el fluir líquido de arroyos murmullosos; junto a estos, Criaturas que vivían y se movían, y caminaban o volaban, Pájaros en las ramas trinos entonando; todas las cosas sonreían; De fragancia y de gozo mi corazón desbordaba. A mí mismo me examiné entonces y miembro a miembro Inspecté, y a veces andaba, y a veces corría Con flexibles coyunturas, como vigor vivo guiaba; Mas quién era, o dónde, o por qué causa, No sabía. Hablar intenté, y de inmediato hablé; Mi lengua obedeció, y con presteza pudo nombrar Cuanto veía. ‘Toh Sol’, dije, ‘luz hermosa, Y tú Tierra iluminada, tan fresca y alegre, Vosotras colinas y valles, ríos, bosques y llanuras, Y vosotros que vivís y os movéis, bellas criaturas, decid, Decid, si visteis, ¡cómo vine así, cómo aquí! No por mí mismo; por algún gran Hacedor entonces, En bondad y en poder preeminente. Decidme, ¿cómo puedo conocerle, cómo adorarle, De quien tengo que así me muevo y vivo, Y siento que soy más feliz de lo que sé!’

Mientras así llamaba, y erraba sin saber a dónde, desde donde por vez primera respiré el aire y contemplé esta feliz luz, al no haber ninguna respuesta, en un verde y umbrío banco, profuso de flores, meditabundo me senté; allí el apacible sueño me halló por vez primera, y con suave opresión se apoderó de mis adormecidos sentidos, tranquilo, aunque

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