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nydus/Paradise LostPublic
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Libro IX

lejos de tu perfección, ¿cómo podré alcanzarla, Adán? De cuyo querido costado me jacto de haber surgido, y con alegría te oigo hablar de nuestra unión, un solo corazón, una sola alma en ambos; de lo cual buena prueba nos da este día, al declararte resuelto a que ni la muerte, ni nada más temible que la muerte, nos separe, unidos en amor tan hondo, a arrostrar conmigo una misma culpa, un mismo crimen, si alguno hay, en probar este hermoso fruto; cuya virtud (pues del bien siempre el bien se sigue, directo o por ocasión) ha presentado esta feliz prueba de tu amor, que de otro modo jamás tan eminentemente se hubiera conocido. Si pensara que la muerte amenazada sobrevendría a este intento mío, yo sola soportaría lo peor, y no te persuadiría, antes moriría abandonada, que obligarte con un hecho pernicioso para tu paz, hallándome tan segura y de modo tan notable, hace poco, de tu veraz, de tu fiel amor sin par; mas siento muy de otro modo el desenlace: no muerte, sino vida acrecentada, ojos abiertos, nuevas esperanzas, nuevos goces, un sabor tan divino que cuanto de dulce antes rozó mis sentidos me parece soso y áspero comparado con esto. Basándote en mi experiencia, Adán, prueba sin miedo, y entrega a los vientos todo temor a la muerte.”

Así hablando, lo abrazó, y de alegría tiernamente lloró, muy conmovida de que él su amor hubiera ennoblecido tanto, que por causa de ella eligiera incurrir en la ira divina, o en la muerte.

En recompensa (pues tal mala acción tal recompensa amerita del todo), de la rama a él le dio del fruto aquel bello y tentador con mano generosa; él no dudó en comer, contra su propio saber, no engañado, sino ciegamente vencido por encanto femenino.

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