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nydus/Paradise LostPublic
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Libro III

implorada, ni buscada? ¡Feliz el hombre, si así llega! Él no puede jamás buscar su ayuda, una vez muerto en sus pecados y perdido; endeudado y arruinado, no tiene expiación alguna que ofrecer por sí mismo, ni oblación propicia”.

Heme aquí, pues: por él, vida por vida, ofrezco mi persona; caiga tu ira sobre mí; considérame Hombre: por su amor dejaré tu seno y esta gloria junto a ti despojándome de ella con agrado, y por él al fin moriré muy complacido; caiga sobre mí toda la furia de la Muerte: bajo su sombrío poder no yaceré vencido por mucho tiempo; tú me has dado poseer la vida en mí mismo para siempre; por ti vivo; aunque ahora me entregue a la Muerte y sea su deudo, todo lo que de mí puede morir, sin embargo, pagada esa deuda, no me dejarás en la tumba asquerosa, presa suya, ni permitirás que mi alma inmaculada more allí para siempre con la corrupción; sino que me levantaré victorioso, y someteré a mi vencedor, despojado de su alardeado despojo. La Muerte recibirá entonces la herida de su muerte, y se postrará sin gloria, desarmada de su aguijón mortal; yo por el amplio aire en gran triunfo le llevaré el Infierno cautivo a pesar del Infierno, y mostraré atados a los poderes de las Tinieblas.

Tú, a la vista complacido, desde el Cielo mirarás y sonreirás, mientras que, por ti alzado, arruino a todos mis enemigos, siendo la Muerte la última, y con su carroña saciaré la tumba; luego, con la multitud de mis redimidos, entraré en el Cielo, largamente ausente, y volveré, Padre, a ver tu rostro, en el que ninguna nube de ira permanecerá, sino paz segura y reconciliación: la ira no existirá más desde entonces, sino en tu presencia gozo entero.»

Aquí finaron sus palabras; más su faz mansa callada aún hablaba, y amor inmortal exhalaba hacia los hombres mortales, sobre el cual solo brillaba la obediencia filial: cual un sacrificio presto a ofrecerse, aguarda la voluntad de su gran Padre. El asombro se apoderó de todo el Cielo, de qué podría esto significar y a dónde tender, maravillándose; mas pronto el Omnipotente así respondió:

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