Ya por tu razonamiento esto adivino, tú que has de guiar a tu linaje, y supones que los cuerpos brillantes y mayores no deben servir al menor no brillante, ni el cielo correr tales viajes, estando la tierra quieta, cuando ella sola recibe el beneficio. Considera, primero, que lo grande o brillante no infiere excelencia: la Tierra, aunque, en comparación con el cielo, tan pequeña, y no rutilante, puede de bien sólido contener más abundancia que el sol que estéril brilla, cuya virtud en sí misma no obra efecto alguno, sino en la Tierra fructífera; allí primero recibidos, sus rayos, inactivos por lo demás, hallan su vigor. Empero, no para la Tierra son esos luminares brillantes serviciales, sino para ti, habitante de la Tierra. Y en cuanto al amplio circuito del cielo, que hable de la alta magnificencia del Creador, que lo edificó tan espacioso, y extendió su cordel tan lejos, para que el Hombre sepa que no habita en lo propio; un edificio demasiado grande para que él lo llene, alojado en una pequeña partición, y el resto ordenado para usos que mejor su Señor conoce. Atribuye la rapidez de esos círculos, aunque innumerables, a su omnipotencia, que a las sustancias corpóreas pudo añadir velocidad casi espiritual. A mí no me crees lento, que desde la hora matutina partí del Cielo donde Dios reside, y antes del mediodía llegué a Edén, distancia inexpresible por números que tengan nombre.
Mas esto insto, admitiendo movimiento en los cielos, para mostrar inválido aquello que a dudarlo te movió; no porque yo así lo afirme, aunque así te parezca a ti que tienes tu morada aquí en la Tierra. Dios, para alejar sus caminos del sentido humano, puso el cielo tan lejos de la Tierra, que la vista terrenal, si osa presumir, puede errar en cosas demasiado altas y ninguna ventaja obtener. ¿Y si el sol fuere el centro del Mundo, y otras estrellas, por su fuerza atractiva y la suya propia incitadas, danzan a su alrededor en varios giros? Su curso errante, ya alto, ya bajo, luego oculto, prógrado, retrógrado o estático, en seis ves; ¿y qué si la séptima a estos es el planeta Tierra, tan firme aunque parezca, que insensiblemente tres movimientos distintos mueven? Los cuales, si no, a varias esferas habrás de atribuir, movidas en sentido contrario con