“Esto habiendo aprendido, has alcanzado la suma de la sabiduría; no esperes más alto, aunque a todas las estrellas conocieras por su nombre, y a todas las potestades etéreas, a todos los secretos de lo profundo, a todas las obras de la Naturaleza, o las obras de Dios en el Cielo, el aire, la Tierra o el mar, y de todas las riquezas de este mundo gozaras, y de todo el dominio, un solo imperio. Tan solo añade obras a tu conocimiento acordes; añade fe, añade virtud, paciencia, templanza; añade amor, por nombre llamado en el porvenir caridad, el alma de todo el resto: entonces no te pesará abandonar este Paraíso, sino que poseerás un Paraíso dentro de ti, mucho más feliz. Descendamos ahora, por tanto, de esta cumbre de la contemplación; pues la hora precisa exige nuestra partida de aquí; y, ¡mira!, los guardias, por mí acampados en aquel monte, aguardan su movimiento, a cuya vanguardia una espada
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Poema 12
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