Así habló el Omnipotente, y con sus palabras todos parecieron complacidos; todos parecieron, mas no todos lo estaban. Aquel día, como otros días solemnes, lo pasaron en cantos y danzas alrededor del monte sagrado; danza mística, que la esfera de los planetas y de las estrellas fijas allá en todas sus ruedas asemeja más de cerca —laberintos intrincados, excéntricos, entretejidos, mas regulares entonces sobre todo cuando más irregulares parecen—; y en sus movimientos la armonía divina modula tan suavemente sus encantadores tonos que el oído mismo de Dios escucha encantado.
La tarde ya acercábase (Pues también tenemos nuestra tarde y nuestra aurora, nosotros para cambio deleitable, no por necesidad), de inmediato de la danza al dulce refrigerio se vuelven deseosos: de pie todos en círculos, las mesas son servidas, y de súbito colmadas con manjar de Ángeles, y el rubicundo néctar fluye en perlas, en diamantes, y oro macizo, fruto de deliciosas vides, producto del Cielo. Reposando sobre flores, y coronados de frescos florecillos, comen, beben, y en dulce comunión beben inmortalidad y gozo, seguros de la saciedad donde la medida exacta acota el exceso, ante el Rey generosísimo, que prodigaba con mano generosa, regocijándose en el gozo de ellos.
Ahora bien, cuando la noche ambrosial, con nubes exhaladas de aquel alto monte de Dios de donde la luz y la sombra surgen ambas, el rostro del más brillante Cielo hubo cambiado en grata penumbra (pues la noche no llega allí con velo más oscuro), y rocíos rosados dispusieron a todo, salvo a los ojos insomnes de Dios, al descanso, a lo largo de toda la llanura, y mucho más amplia que toda esta Tierra globosa extendida en llanura (tales son las cortes de Dios), la hueste angélica, dispersa en bandas y filas, extiende su campamento junto a arroyos vivos entre los árboles de la vida— pabellones innumerables y de repente alzados, tabernáculos celestiales, donde dormían abanicados por frescos vientos; salvo aquellos que, en su turno, himnos melodiosos en torno al trono soberano alternan durante toda la noche.