y plagas de los hombres. Así se alcanzará la fama, el renombre en la Tierra, y lo que más merece fama quedará en silencio oculto. Mas él, el séptimo desde ti, a quien viste como el único justo en un mundo perverso, y por tanto aborrecido, por tanto asediado de enemigos, por atreverse a ser justo a solas y proferir la odiosa verdad de que Dios vendría a juzgarlos con sus Santos—a él el Altísimo, arrebatado en una nube balsámica con corceles alados, lo recibió, como viste, para caminar con Dios en lo alto de la salvación y los climas de dicha, exento de muerte: para mostrarte qué recompensa aguarda a los buenos, y a los demás qué castigo; hacia lo cual dirige ahora tus ojos y pronto contempla».
Miró, y vio el rostro de las cosas bien cambiado; la garganta de bronce de la guerra había cesado de rugir; todo ahora se había vuelto alegría y juego, lujo y desenfreno, festín y danza, desposorios o prostitución, según viniera, violación o adulterio, donde la hermosura al paso los seducía; de ahí, de las copas a las trifulcas civiles.