Así habló el oráculo, después cumplido Cuando Jesús, hijo de María, segunda Eva, Vio a Satanás caer cual rayo de los Cielos, Príncipe del aire; luego, al alzarse de su tumba, Despojó a Principados y Potestades, triunfó A la vista de todos, y con brillante ascensión Llevó cautiva la cautividad a través del aire, El reino mismo de Satanás por tanto tiempo usurpado, A quien al fin él hollará bajo nuestros pies; Aquel mismo que ahora predijo su herida mortal, Y dirigió así su sentencia a la Mujer:
“Tu dolor acrecentaré en gran manera por tu preñez; con dolor parirás a los hijos; y a la voluntad de tu marido se someterá la tuya, y él sobre ti reinará.”
Sobre Adán, al fin, dictó esta sentencia:
«Por cuanto obedeciste la voz de tu mujer, Y comiste del árbol de que te mandé diciendo: “No comerás de él”, Maldita será la tierra por tu causa; con dolor Comerás de ella todos los días de tu vida; Espinas también y cardos te producirá Sin que se los pidas; y comerás hierba del campo; Con el