tú el día, Que nosotros, en nuestra obra asignada ocupados, Hemos terminado, felices en nuestra ayuda mutua Y amor mutuo, la corona de toda nuestra dicha Ordenada por ti; y este lugar delicioso, Para nosotros demasiado grande, donde tu abundancia busca Quienes la compartan, y sin cosechar cae al suelo. Mas tú has prometido de nosotros dos una raza Que llene la Tierra, la cual con nosotros ensalzará Tu bondad infinita, tanto cuando despertemos, Como cuando busquemos, cual ahora, tu don del sueño.”
Esto dicho unánimes, y otros ritos Sin observar más que adoración pura, Que a Dios place más, a su alcoba más íntima De la mano marcharon; y, depuestas Esas molestas libreas que llevamos, Directos lado a lado se recostaron; ni rehusó, creo, Adán a su bella esposa, ni Eva los ritos Misteriosos del amor conyugal: Todo lo que los hipócritas con austeridad hablen De pureza, y lugar, e inocencia, Difamando como impuro lo que Dios declara Puro, y manda a algunos, deja libre a todos. Nuestro Hacedor manda crecer; ¿quién manda la abstinencia Sino nuestro destructor, enemigo de Dios y del Hombre?