Todos los casos que han sido estudiados confirman la ley de Avogadro-Gerhardt, y como mediante ella se obtiene una deducción, a partir de la determinación de la densidad de vapor (una propiedad puramente física), sobre el peso de la molécula o la cantidad de una sustancia que interconcurre en una reacción química, esta ley vincula entre sí las dos ramas del saber —la física y la química— de la manera más íntima.
Además, la ley de Avogadro-Gerhardt sitúa los conceptos de moléculas y átomos sobre una base firme, de la que carecían previamente.
Aunque desde los días de Dalton se había hecho evidente que era necesario admitir la existencia del átomo elemental (el individuo químico indivisible por fuerzas químicas u otras), y de los grupos de átomos (o moléculas) de los compuestos, indivisibles por fuerzas mecánicas y físicas; aun así, la magnitud relativa de la molécula y del átomo no estaba definida con suficiente claridad.
Así, por ejemplo, el peso atómico del oxígeno podía tomarse como 8 o 16, o cualquier múltiplo de estos números, y nada indicaba una razón para la aceptación de una magnitud antes que de otra de estas;19 mientras que, en lo que respecta a los pesos de las moléculas de los elementos y compuestos, no existía conocimiento fidedigno alguno. Con el establecimiento de la ley de Gerhardt, la idea de la molécula quedó plenamente definida, así como la magnitud relativa del átomo elemental.
La partícula química o molécula debe considerarse como la cantidad de una sustancia que entra en reacción química con otras moléculas, y ocupa en estado de vapor el mismo volumen que dos partes en peso de hidrógeno.
El peso molecular (el cual ha sido indicado por M) de una sustancia está determinado por su composición, sus transformaciones y su densidad de vapor.
La molécula no es divisible por los cambios mecánicos y físicos de las sustancias, pero en la reacción química es alterada ya sea en sus propiedades, o cantidad, o estructura, o en la naturaleza del movimiento de sus partes.
Una aglomeración de moléculas, idénticas en todos los aspectos químicos, compone las masas de sustancias homogéneas en todos los estados.
Las moléculas constan de átomos en un determinado estado de distribución y movimiento, tal como el sistema solar21 está compuesto por partes inseparables (el sol, los planetas, los satélites, los cometas, etc.).
Cuanto mayor es el número de átomos en una molécula, más compleja es la sustancia resultante.
El equilibrio entre los átomos disímiles puede ser más o menos estable y, por esta razón, puede dar lugar a sustancias más o menos estables.
Las transformaciones físicas y mecánicas alteran la velocidad del movimiento y las distancias entre las moléculas individuales, o entre los átomos de las moléculas, o de su suma total, pero no alteran el equilibrio original del sistema; mientras que los cambios químicos, por otro lado, alteran las moléculas mismas, es decir, la velocidad del movimiento, la distribución relativa y la calidad y cantidad de los átomos en las moléculas.
Los átomos son las cantidades más pequeñas o masas químicamente indivisibles de los elementos que forman las moléculas de los elementos y compuestos.