Codal
nydus/The Principles of Chemistry, Volume IPublic
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Prefacio del autor a la sexta edición rusa

Profundamente conmovido por las favorables opiniones expresadas por los hombres de ciencia ingleses sobre mi libro, las atribuyo principalmente a la ley periódica situada en la base de mi tratado y, en especial, de la segunda parte del libro, que contiene una gran cantidad de datos que poseen una relación especial, y a veces bastante inesperada, desde el punto de vista de esta ley. Como todo el esquema de esta obra está subordinado a la ley de periodicidad —la cual puede ilustrarse de forma tabular situando los elementos en series, grupos y períodos—, se incluyen dos tablas de este tipo al final de este prefacio.

En esta sexta edición no he alterado ninguna característica esencial de la obra original, y he conservado las modificaciones que se introdujeron en la quinta edición.7

He añadido, sin embargo, muchos hechos descubiertos recientemente, y al respecto es necesario decir unas pocas palabras. Aunque todos los aspectos de las relaciones químicas más simples están desarrollados en este libro tanto como ha sido posible, al mirar atrás veo que, sin embargo, he prestado la mayor atención a los denominados compuestos indefinidos, cuyos ejemplos pueden observarse en las disoluciones. Vuelvo a ellos repetidamente, y a todos los datos más recientes al respecto, pues en ellos veo un punto de partida para el progreso futuro de nuestra ciencia, y a ellos adscribo numerosos casos de compuestos definidos, empezando por las aleaciones y los silicatos y terminando por los ácidos complejos.

Hay dos razones para esto.

En primer lugar, este tema me ha interesado profundamente desde mi juventud; he dedicado una parte de mis propias investigaciones a él y, por lo tanto, ocupaba una posición importante incluso en la primera edición de mi libro; además de lo cual todo lo que se ha realizado posteriormente en nuestra ciencia, especialmente durante los últimos cinco o seis años, muestra que en la actualidad el interés por estas cuestiones desempeña un papel importante en las mentes de un amplio círculo de investigadores contemporáneos en química.

Este apego personal, si así puedo llamarlo, a la cuestión de las soluciones y dichos compuestos indefinidos, debe de haberse impreso involuntariamente en mi trabajo, y en las ediciones posteriores incluso he tenido que esforzarme por no dar a este tema un desarrollo mayor que antes, tan grande era el material acumulado, que sin embargo aún no nos da derecho a considerar como resueltas ni siquiera las cuestiones más elementales relativas a las soluciones.

Así, todavía no podemos decir qué es realmente una solución. Mi propia opinión es que una solución es un sistema líquido homogéneo de compuestos disociables inestables del disolvente con la sustancia disuelta. Pero aunque dicha teoría me explica muchas cosas, no puedo considerar mi opinión como demostrada y, por lo tanto, la expongo con cierta reserva como una de varias hipótesis.8

Como un tema aún lejos de estar resuelto, podría haberme desentendido de él de manera natural, o haberlo mencionado tan solo de pasada, pero tal tratamiento de las soluciones, aunque habitual en los tratados elementales de química, no habría respondido a mis puntos de vista sobre el objeto de nuestra ciencia, y deseaba que el lector pudiera encontrar en mi libro, por encima de todo, la expresión de todo lo que el estudio del tema edificó para mí. Si en las soluciones veo y puedo demostrar con frecuencia indicios claros de la existencia de aquellos compuestos definidos que forman la provincia más generalizada de los datos químicos, no pude evitar entrar

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