El oxígeno se desprende con particular facilidad de toda una serie de compuestos oxigenados inestables, de los cuales pasaremos a hacer una revisión general, observando que muchas de estas reacciones, aunque no todas, pertenecen al grupo de las reacciones reversibles;8 de modo que, para obtener muchas de estas sustancias (por ejemplo, el clorato potásico) ricas en oxígeno, es necesario recurrir a métodos indirectos (véase la Introducción) con los que nos familiarizaremos en el curso de este libro.
- Los compuestos del oxígeno con ciertos metales, y especialmente con los llamados metales nobles —esto es, mercurio, plata, oro y platino—, una vez obtenidos, retienen su oxígeno a la temperatura ordinaria, pero se desprenden de él a temperatura de rojo vivo. Los compuestos son sólidos, generalmente amorfos e infusibles, y el calor los descompone fácilmente en el metal y el oxígeno. Hemos visto un ejemplo de esto al hablar de la descomposición del óxido de mercurio. Priestley, en 1774, obtuvo oxígeno puro por primera vez calentando óxido de mercurio por medio de una lente ustoria, y demostró claramente su diferencia con respecto al aire. Mostró su propiedad característica de mantener la combustión «con notable vigor», y lo denominó aire desflogisticado.
- Las sustancias llamadas peróxidos9 desprenden oxígeno a mayor o menor temperatura (y también por la acción de muchos ácidos). Por lo general, contienen metales combinados con una gran cantidad de oxígeno. Los peróxidos son los óxidos más altos de ciertos metales; aquellos metales que los forman generalmente dan varios compuestos con oxígeno. Los de los grados más bajos de oxidación, que contienen la menor cantidad de oxígeno, son por lo general sustancias capaces de reaccionar fácilmente con los ácidos, por ejemplo, con el ácido sulfúrico. Tales óxidos inferiores se llaman bases. Los peróxidos contienen más oxígeno que las bases formadas por los mismos metales. Por ejemplo, el óxido de plomo contiene 7,1 partes de oxígeno en 100 partes, y es