fisuras de las montañas y de algunas cuevas. La conocida gruta del Perro, cerca de Agnano, en el golfo de Bayas, cerca de Nápoles, proporciona el ejemplo más conocido de dicha emanación. Fuentes similares de anhídrido carbónico también se encuentran en otros lugares. En Francia, por ejemplo, hay una fuente venenosa muy conocida en Auvernia. Es un agujero redondo, rodeado de una vegetación lujuriosa y que emite constantemente anhídrido carbónico. En los bosques que rodean el Lacher See, cerca del Rin, en las inmediaciones de volcanes extintos, hay una depresión constantemente llena de este mismo gas. Los insectos que vuelan hacia este lugar perecen, ya que los animales no pueden respirar este gas. Las aves que persiguen a los insectos también mueren, y esto es aprovechado por el campesinado local. Muchos manantiales minerales transportan al aire cantidades enormes de este gas. Vichy en Francia, Sprüdel en Alemania y Narzán en Rusia (en Kislovodsk, cerca de Piatigorsk) son conocidos por sus aguas gaseosas carbonatadas. Gran parte de este gas también se desprende en minas, bodegas, excavaciones y pozos. Las personas que descienden a tales lugares se sofocan. La combustión, la putrefacción y la fermentación de sustancias orgánicas dan lugar a la formación de anhídrido carbónico. También se introduce en la atmósfera durante la respiración de los animales en todo momento y durante la respiración de las plantas en la oscuridad, así como durante su crecimiento. Experimentos muy sencillos demuestran la formación de anhídrido carbónico en estas circunstancias; así, por ejemplo, si el aire expulsado de los pulmones se hace pasar a través de un tubo de vidrio hacia una solución transparente de cal (o barita) en agua, pronto se formará un precipitado blanco compuesto por un combinado insoluble de cal y anhídrido carbónico. Permitiendo que las semillas de las plantas crezcan bajo una campana de vidrio o en un recipiente cerrado, se puede confirmar de manera similar la formación de anhídrido carbónico. Al confinar a un animal, un ratón por ejemplo, bajo una campana de vidrio, se puede determinar exactamente la cantidad de ácido carbónico que exhala, y se hallará que asciende a muchos gramos por día para un ratón. Dichos experimentos sobre la respiración de los animales también se han realizado con gran exactitud en animales grandes, tales como hombres, toros, ovejas, etc. Mediante enormes campanas receptoras cerradas herméticamente y el análisis de los gases desprendidos durante la respiración, se descubrió que un hombre expulsa unos 900 gramos (más de dos libras) de anhídrido carbónico por día y absorbe durante este tiempo 700 gramos de oxígeno.1 Debe señalarse que el anhídrido carbónico del aire constituye el alimento fundamental de las plantas (Capítulos III, V y VIII). El anhídrido carbónico en estado de combinación con una variedad de otras sustancias está quizá aún más ampliamente distribuido en la naturaleza que en estado libre. Algunas de estas sustancias son muy estables y forman una gran parte de la corteza terrestre. Por ejemplo, las calizas, carbonato de calcio, CaCO3, se formaron como precipitados en los mares existentes anteriormente en la tierra; esto lo demuestra su estructura estratificada y la cantidad de restos de animales marinos que frecuentemente contienen. Lareda, la piedra litográfica, la caliza, las margas (una mezcla de caliza y arcilla) y muchas otras rocas son ejemplos de tales formaciones sedimentarias. Los carbonatos con otras diversas bases —tales como, por ejemplo, magnesia, óxido ferroso, óxido de cinc, etc.— se encuentran a menudo en la naturaleza. Las conchas de los moluscos también tienen la composición CaCO3 y muchas calizas se formaron exclusivamente a partir de las conchas de organismos diminutos. Como el anhídrido carbónico (junto con el agua) se produce durante la combustión de todos los compuestos orgánicos en una corriente de oxígeno o al calentarlos con sustancias que ceden fácilmente su oxígeno —por ejemplo, con óxido de cobre—, este método se emplea para estimar la cantidad de carbono en los compuestos orgánicos, más especialmente porque el CO2 puede recogerse fácilmente
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CAPÍTULO IX COMPUESTOS DE CARBONO CON OXÍGENO Y NITRÓGENO
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