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nydus/Treasure IslandPublic
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XIV. El primer golpe

pero ya no vuelves a serlo. Si muero como un perro, moriré cumpliendo con mi deber. ¿Con que has matado a Alan, eh? Mátame a mí también, si puedes. ¡Pero te desafío!

Y con esto, aquel valiente sujeto le dio la espalda sin más al cocinero y se puso a marchar hacia la playa. Pero no estaba destinado a ir muy lejos.

Con un grito, John se aferró a la rama de un árbol, se arrancó la muleta de la axila y lanzó aquel proyectil deforme por los aires.

Golpeó al pobre Tom, con la punta por delante y con una violencia aturdidora, justo entre los hombros, en la mitad de la espalda. Sus manos volaron hacia arriba, dio una especie de jadeo y cayó.

Si estaba mucho o poco herido, nadie pudo saberlo nunca. Bien pudo ser, a juzgar por el ruido, que se le hubiera partido la espalda en el acto. Pero no le dieron tiempo de recuperarse. Silver, ágil como un mono, aun sin pierna ni muleta, se le vino encima al momento y le había hundido dos veces el cuchillo hasta la empuñadura en aquel cuerpo indefenso. Desde mi escondite podía oírlo jadear ruidosamente mientras asestaba los golpes.

No sé bien lo que es desmayarse, pero sí sé que durante un buen rato el mundo entero se desvaneció ante mí en una niebla giratoria; Silver, las aves y la alta colina del catalejo dando vueltas y más vueltas y patas arriba ante mis ojos, con toda clase de campanadas repicando y voces distantes gritando en mis oídos.

Cuando volví en mí, el monstruo se había incorporado, con la muleta bajo el brazo y el sombrero en la cabeza. Justo ante él, Tom ycía inmóvil sobre el césped; pero el asesino no le prestaba la menor atención mientras se limpiaba el cuchillo ensangrentado con un manojo de hierba. Todo lo demás seguía igual, el sol seguía brillando sin piedad sobre el pantano humeante y la alta cumbre de la montaña, y apenas podía

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