CodalSearch this book — or all of Codal…⌘K
nydus/Treasure IslandPublic
Página 221 de 273
Table of Contents

XXVIII. En el campamento enemigo

Ni un hombre se movió; ni un hombre respondió.

—¿De esa calaña son ustedes? —añadió, devolviéndose la pipa a la boca—. Bueno, lo que es tener buena planta, no la tienen. Para pelear no valen mucho, eso no. Quizá entiendan el inglés del rey Jorge. Aquí soy capitán por elección. Aquí soy capitán por ser el mejor con mucha diferencia. No quieren pelear como caballeros de fortuna; pues, ¡rayos y truenos!, van a obedecer, ¡y a eso at ténganse! A mí me gusta ese muchacho, ¿saben?; nunca he visto un muchacho mejor que ese. Es más hombre que cualquier par de ratas de los que están en esta casa, y lo que yo digo es esto: que se atreva a ponerle una mano encima el que quiera... eso es lo que digo, ¡y a eso aténganse!

Hubo una larga pausa después de esto. Me quedé derecho contra la pared, con el corazón latiéndome todavía como un martillo pilón, pero con un rayo de esperanza brillando ahora en mi pecho.

Silver se reclinó contra la pared, con los brazos cruzados, la pipa en la comisura de los labios, tan tranquilo como si hubiera estado en la iglesia; sin embargo, su mirada vagaba furtivamente y no les quitaba el ojo de encima a sus indisciplinados seguidores.

Ellos, por su parte, se fueron agrupando gradualmente hacia el extremo más alejado del fortín, y el bajo siseo de susurros llegó continuamente a mis oídos, como el cauce de un arroyo. Uno tras otro levantaban la vista, y la luz roja de la antorcha caía por un segundo sobre sus rostros nerviosos; pero no era hacia mí, sino hacia Silver a donde dirigían los ojos.

221