Empezaron a correr.
La rabia contenida de Julius estalló.
—¿Qué demonios...?
Tommy lo interrumpió.
—¡Cállate la boca! Quiero hablar un momento contigo, señor Julius Hersheimmer.
Empezaron a correr.
La rabia contenida de Julius estalló.
—¿Qué demonios...?
Tommy lo interrumpió.
—¡Cállate la boca! Quiero hablar un momento contigo, señor Julius Hersheimmer.