En 1880 publiqué, con la ayuda de [mi hijo] Frank, nuestra obra «The Power of Movement in Plants» (El poder de movimiento en las plantas). Fue un trabajo arduo. Este libro guarda una relación algo similar con mi pequeño libro sobre las plantas trepadoras (Climbing Plants), a la que «Cross-Fertilisation» (La fecundación cruzada) guardaba con la «Fertilisation of Orchids» (La fecundación de las orquídeas); pues, de acuerdo con el principio de evolución, era imposible explicar que las plantas trepadoras se hubieran desarrollado en tantos grupos tan ampliamente diversos a menos que todo tipo de plantas poseyera algún ligero poder de movimiento de índole análoga.
Esto demostré que era el caso; y me condujo además a una generalización bastante amplia, a saber: que las grandes e importantes clases de movimientos, excitados por la luz, la atracción de la gravedad, etc., son todas formas modificadas del movimiento fundamental de circumnutación.
Siempre me ha complacido ensalzar a las plantas en la escala de los seres organizados; y por ello sentí un placer especial al mostrar cuántos movimientos, y cuán admirablemente bien adaptados, posee la punta de una raíz.
He enviado ya (1 de mayo de 1881) a los impresores el manuscrito de un pequeño libro sobre «La formación del mantillo vegetal, mediante la acción de las lombrices».
Este es un asunto de escasa importancia, y no sé si interesará a lector alguno (Entre noviembre de 1881 y febrero de 1884 se han vendido 8500 ejemplares.), pero a mí me ha interesado.
Es la culminación de un breve artículo leído ante la Sociedad Geológica hace más de cuarenta años, y ha avivado viejos pensamientos geológicos.
He mencionado ya todos los libros que he publicado, y estos han sido los hitos de mi vida, de modo que queda muy poco por decir. No soy